"Esta escultura nació con destino a la Parroquia de San Lorenzo de El Escorial. La libertad de interpretación me permitió realizarla en chapa de hierro y bronce, utilizando la soldadura autógena y la fundición artística a la cera perdida (ésta última para la cabeza, manos y pie).
Figura erecta, vertical, expresando firmeza a la vez que una profunda serenidad, presenta las manos que van a ser atadas y adelanta los brazos para crear un espacio junto a su pecho que se nos ofrece como lugar de descanso eterno.
Elegí la chapa en mi continua búsqueda de formas nuevas, pretendiendo además incorporar el color de la misma a modo de policromía, al provocar con la soldadura diversas tonalidades mediante la oxidación del metal.
La cabeza, fundida en bronce, fue trabajada insistentemente con altas temperaturas, conseguidas con la autógena, hasta lograr el efecto deseado."
Venancio Blanco
("Las Edades del Hombre. El contrapunto y
su morada". Salamanca, 1993, p. 126.) |